domingo, 4 de mayo de 2014

Entrevista a un enfermero


"Lo que menos me gusta, es que la sociedad tenga una visión un poco de que el enfermero es el subordinado o la 'chacha' del médico"

Álvaro Sánchez, es un estudiante de primer año del grado de enfermería en la Universidad de Alcalá (UAH) de Madrid. Con él, he querido hablar en las preguntas de esta entrevista acerca de su carrera, lo que más le gusta, lo que menos, si la recomienda..., y otros asuntos de actualidad en los últimos meses relacionados con el mundo de la enfermería y la medicina.
      Pregunta: ¿Qué fue lo que te llevó a entrar al grado de Enfermería? 
      Respuesta: La verdad es que fue un poco caótico porque a mí no me entusiasmaba tanto el hecho de estar con una persona a la que te tienes que entregar y prestar toda tu ayuda y cuidados para que ella pueda, por decirlo de alguna manera, gozar plenamente de una vida lo más saludable posible, fue en primero de Bachillerato cuando empecé a plantearme el que yo servía para complacer todas las necesidades de una persona, tanto a nivel fisiológico, psicológico y social, aparte de que es una profesión que es muy buena en cuanto al aprendizaje de valores de la sociedad.
P: Desde pequeño tenías claro que querías estudiar esta carrera?
R: No, la verdad es que de pequeño todo el mundo quiere ser el futbolista famoso, o el político que no hace nada, o simplemente ser millonario sin trabajar. En mi caso de pequeño siempre me había gustado ser ingeniero aeronáutico porque era una cosa que me llamaba mucho la atención, hasta que descubrí que las matemáticas y el dibujo técnico no era mi punto fuerte y sí lo era la biología y la química, entonces me decanté por una carrera más de ciencias de la salud, como es Enfermería. 
P: ¿Qué es lo que más te llama la atención de tu carrera? ¿Por qué?
R: Lo que más me llama la atención puede ser el cómo el ser humano es tan complejo por dentro y la capacidad que tenemos nosotros, los enfermeros, de establecer un plan de cuidados específico para cualquier persona con una serie de problemas específicos  y ver cómo la persona se siente a gusto consigo misma a la vez que va mejorando su estado de salud y puede llevar una vida de manera normal. El porqué es difícil de explicarlo, es como una sensación un tanto extraña, es como si sintieras que todo el interés y empeño que pones en una persona es para que ella esté mejor, por decirlo de alguna manera, y por tanto yo creo que eso te llena como persona. 
P: ¿Y lo que menos te gusta? ¿Por qué?
R: Lo que menos me gusta, es que la sociedad tenga una visión un poco de que el enfermero es el subordinado o la “chacha” del médico, que sería el profesional mejor reconocido en el ámbito de la salud. Yo creo que eso es lo que más frustra a todos los enfermeros y enfermeras debido a que te preparas 4 años mediante un grado universitario para luego recibir las órdenes de un médico, y la verdad es que no es así la cuestión debido a que el médico puede saber mucho del cuerpo humano o de fármacos, pero no sabe casi nada de cómo se cuida a la persona en función de la incapacidad que pueda tener. 
P: ¿Recomendarías tu carrera a las personas que quieran cursarla en un futuro? ¿Por qué?  
R: Enfermería la recomiendo a toda la gente que sepa a lo que viene, no solo a poner vías o curar heridas sino a estar con personas que tienen distintas incapacidades y estar cuidándolas lo que haga falta porque esta carrera yo creo que tiene un lema que podría ser, “Ama lo que estás haciendo por encima de todas las cosas.” Porque sino desde luego no vas a aguantar el día a día en el centro de salud o en el hospital. 
P: El ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el que está más relacionado con tu carrera, ha sido el más recortado en los últimos Presupuestos Generales del Estado para 2014. Ha sido reducido un 6,6%, es decir, que tendrá 1.907,6 millones de euros para sus actividades este año. ¿Crees que algo tan esencial para la población debe ser el que más reduzca su dinero con respecto al 2013?
R: No, para nada y ya no solo con el Ministerio de Sanidad, sino con todos, en mi caso me parece una falta de respeto el que se quite dinero público de un factor básico de la persona como puede ser la salud, porque lo que nos quieren decir con esto, es que únicamente las personas con mayor capacidad económica son las que van a poder gozar de una sanidad adecuada, aparte de que el futuro puede estar en la sanidad, ya que destinando dinero, no solo a los hospitales para mejorar las condiciones, sino a laboratorios de investigación, se podría establecer un sistema sanitario excepcional y se podría llegar a la cura de enfermedades y patologías tales como el cáncer o el VIH. Un ejemplo sería Estados Unidos, que entre los años 2000 y 2005 destinó mil millones de dólares a la investigación en sanidad y pudo recaudar casi 10 veces más de dinero en avances en sanidad. 
P: Un tema relacionado con la medicina y la enfermería, que estuvo de moda hace unos meses, es la ley del aborto. ¿Qué opinión te merece esta ley?
R: Me parece un tema bastante delicado, no estoy ni a favor ni en contra de lo que es el aborto, yo creo que hay medidas anticonceptivas, tales como preservativos o píldoras que ayudan a no concebir un hijo, pero si no funcionan, se podría practicar un aborto. Lo que veo mal de los abortos es que estás quitándole la vida a un ser humano, siempre y cuando éste no salga mal formado o con riesgo de muerte prematura.
Lo que sí que quiero destacar es mi disconformidad con la nueva ley debido a que se debe tener un poco más de cabeza al dictar una ley y las consecuencias que acarrean estos actos. 
P: Otro asunto que resonó con fuerza en los medios, fue la idea de pasar de la seguridad social a una sanidad privada. ¿Cuál crees que es la mejor para ayudar a mejorar la economía del país? ¿Y cuál es la mejor en tu opinión?
R: Yo creo que una sanidad pública es una sanidad de todos, una sanidad privada es una sanidad de unos pocos, y con esto quiero decir que si se mantiene una sanidad privada como hay en muchos países, en nuestro país a bote pronto habría un cuarto de la población que no podría ir a la consulta médica debido a que no tienen dinero como para costearse unos servicios sanitarios, lo que haría que si, se gasta menos en sanidad pero se vería una sociedad muy empobrecida y encima sin cobertura sanitaria, yo apoyo totalmente a la sanidad pública en nuestro país. 
P: Y otro tema conocido ha sido la externalización sanitaria en los hospitales madrileños. ¿Qué modelo ves mejor: público, mixto o privado? ¿Y por qué?
R: Un modelo totalmente público en este país sería un poco utópico según están las cosas en cuanto al tema de la sanidad, ahora mismo un modelo mixto estaría bastante aceptable, ya que se podría cubrir a todas las personas, tengan o no recursos económicos.

Mi comida favorita

Cada uno tiene su comida favorita o con la que más disfruta, pero yo quiero hablar de una de las más deliciosas que he probado en mi vida: arroz blanco con tomate, huevo frito y patatas fritas.
En un cazo, ponemos aceita y un poco de ajo picado. Cuando tenga color, le echamos el arroz para que se fría a fuego lento. Cuando tenga un poco de color, le echamos los vasos de agua que creamos convenientes, pero más que de arroz. Además le añadimos algo de sal, siempre al gusto de cada uno. Lo tapamos y cuando empiece a hervir, quitamos la tapadera y bajamos el fuego, para que cueza suavemente. También debemos moverlo de vez en cuando para que no se pegue al fondo del cazo. Lo probamos y cuando le falte poco, lo retiramos, tapamos y dejamos reposar. Cuando hayan pasado unos minutos, ya podemos ponerlo en el plato para comerlo.
Mientras tanto, o una vez acabada esta parte, se tiene que freír un huevo. En una sartén se echa un poco de aceite. Cuando éste esté caliente, se coloca el huevo el huevo. Cuando esté como nos guste, se saca y se coloca encima del arroz ya preparado.
Después se debe mezclar con un poco de tomate. Se puede preparar la salsa de forma caseta, pero yo prefiero comprar un brick en cualquier supermercado y echarlo sobre el arroz y el huevo. Después se mezcla todo y es, en mi opinión, uno de los platos más deliciosos que existe.
También, si se añade unas patatas fritas, ya vengan en bolsa de un supermercado o peladas y cortadas en casa pero en cualquier caso hechas en la sartén, sube la cantidad y la calidad de la comida.
Seguramente, no seré el único que lo piense y disfrute comiendo esta mezcla. Pero hay pocas cosas que consiguen superar esta mezcla tan fabulosa de sabores.

Primer año de universidad

Fue el 30 de septiembre cuando empezó todo. Después de casi un mes escuchando a mis amigos decirnos a mí y los que empezábamos ese día que éramos unos “ni-ni”, nos tocaba empezar nuestro primer día, aunque en facultades diferentes. Ese día, tendría mi primer viaje de 40 minutos en metro hasta Ciudad Universitaria. En ese momento, no sabría que con el tiempo odiaría tanto ese viaje y acabaría buscando otra alternativa para no estar tanto tiempo bajo tierra.
A la salida del metro, me encontré con una amiga que iba a la misma facultad que la mía, la de Ciencias de la Información, pero que realiza un grado diferente al mío. Me preguntó si estaba nervioso y la dije que no, mientras que ella estaba hecha un flan. La pregunté por una amiga suya que sabía que iba a mi carrera gracias a las redes sociales, nos la encontramos pero iba a otra clase que no era la mía. Así que, la única oportunidad de ir a clase con alguien conocido, aunque fuese de 10 minutos, se esfumó. Subimos los 3 a la misma planta, la quinta, y allí nos separamos cada uno a su clase y a disfrutar, si se podía, de la primera clase.
Entré en la clase que nos tocó, el aula 536, y allí en uno de los sitio libres me senté. Dos chicas se me pusieron al lado y empezamos a hablar. En las 2 primeras horas no hablábamos tanto, pero después fue un no parar. Ellas eran Belén Santiago y Laura García. Después conocí a otras dos chicas y, poco a poco y con el paso de los días, empezamos a relacionarnos con toda la gente que nos rodeaba en la clase y con los que no estaban cerca de nosotros. Conseguimos superar las clases aburridas y las más exigentes se hacían un poco menos duras, hasta que nos mandaban callar. Con los trabajos en grupo, conocías a más gente y también conseguías su amistad. Porque, aunque hable más o menos con ellos, no tengo ningún problema con la mayoría de las personas de clase. Siempre hay gente con la que no hablas, pero porque no las conoces y no porque haya ningún problema.
Al final, llegó la primera fiesta entre todos y allí acabas por conocer a gente con quien no hablas. Aunque no vaya todo el mundo, sí que hay gran parte de la clase y aprovechas para conocer a quién no conoces. Y con la mayoría de esas personas, compartes lo primeros momentos tensos y las primeras alegrías con los exámenes y sus notas. Porque, incluso en las revisiones de exámenes, sigues conociendo a gente nueva.
En el primer cuatrimestre, prácticamente todo el temario de las 4 asignaturas que teníamos era teoría, sólo una pequeña parte era práctica. Ahora, ha cambiado un poco. Podemos hacer más trabajos en grupo y más prácticas, aunque la teoría no se deja a un lado.
Ahora, después de tantos meses juntos, los momentos de risa y de charla en clase no nos falta, aunque siempre caiga alguna bronca de un profesor de vez en cuando. Por eso espero que este solo sea el primer año de carrera con estas personas que se vuelven tan especiales con el paso del tiempo.