domingo, 4 de mayo de 2014

Primer año de universidad

Fue el 30 de septiembre cuando empezó todo. Después de casi un mes escuchando a mis amigos decirnos a mí y los que empezábamos ese día que éramos unos “ni-ni”, nos tocaba empezar nuestro primer día, aunque en facultades diferentes. Ese día, tendría mi primer viaje de 40 minutos en metro hasta Ciudad Universitaria. En ese momento, no sabría que con el tiempo odiaría tanto ese viaje y acabaría buscando otra alternativa para no estar tanto tiempo bajo tierra.
A la salida del metro, me encontré con una amiga que iba a la misma facultad que la mía, la de Ciencias de la Información, pero que realiza un grado diferente al mío. Me preguntó si estaba nervioso y la dije que no, mientras que ella estaba hecha un flan. La pregunté por una amiga suya que sabía que iba a mi carrera gracias a las redes sociales, nos la encontramos pero iba a otra clase que no era la mía. Así que, la única oportunidad de ir a clase con alguien conocido, aunque fuese de 10 minutos, se esfumó. Subimos los 3 a la misma planta, la quinta, y allí nos separamos cada uno a su clase y a disfrutar, si se podía, de la primera clase.
Entré en la clase que nos tocó, el aula 536, y allí en uno de los sitio libres me senté. Dos chicas se me pusieron al lado y empezamos a hablar. En las 2 primeras horas no hablábamos tanto, pero después fue un no parar. Ellas eran Belén Santiago y Laura García. Después conocí a otras dos chicas y, poco a poco y con el paso de los días, empezamos a relacionarnos con toda la gente que nos rodeaba en la clase y con los que no estaban cerca de nosotros. Conseguimos superar las clases aburridas y las más exigentes se hacían un poco menos duras, hasta que nos mandaban callar. Con los trabajos en grupo, conocías a más gente y también conseguías su amistad. Porque, aunque hable más o menos con ellos, no tengo ningún problema con la mayoría de las personas de clase. Siempre hay gente con la que no hablas, pero porque no las conoces y no porque haya ningún problema.
Al final, llegó la primera fiesta entre todos y allí acabas por conocer a gente con quien no hablas. Aunque no vaya todo el mundo, sí que hay gran parte de la clase y aprovechas para conocer a quién no conoces. Y con la mayoría de esas personas, compartes lo primeros momentos tensos y las primeras alegrías con los exámenes y sus notas. Porque, incluso en las revisiones de exámenes, sigues conociendo a gente nueva.
En el primer cuatrimestre, prácticamente todo el temario de las 4 asignaturas que teníamos era teoría, sólo una pequeña parte era práctica. Ahora, ha cambiado un poco. Podemos hacer más trabajos en grupo y más prácticas, aunque la teoría no se deja a un lado.
Ahora, después de tantos meses juntos, los momentos de risa y de charla en clase no nos falta, aunque siempre caiga alguna bronca de un profesor de vez en cuando. Por eso espero que este solo sea el primer año de carrera con estas personas que se vuelven tan especiales con el paso del tiempo.

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