A la salida del metro, me
encontré con una amiga que iba a la misma facultad que la mía, la de Ciencias
de la Información, pero que realiza un grado diferente al mío. Me preguntó si
estaba nervioso y la dije que no, mientras que ella estaba hecha un flan. La
pregunté por una amiga suya que sabía que iba a mi carrera gracias a las redes
sociales, nos la encontramos pero iba a otra clase que no era la mía. Así que,
la única oportunidad de ir a clase con alguien conocido, aunque fuese de 10
minutos, se esfumó. Subimos los 3 a la misma planta, la quinta, y allí nos
separamos cada uno a su clase y a disfrutar, si se podía, de la primera clase.
Entré en la clase que nos
tocó, el aula 536, y allí en uno de los sitio libres me senté. Dos chicas se me
pusieron al lado y empezamos a hablar. En las 2 primeras horas no hablábamos
tanto, pero después fue un no parar. Ellas eran Belén Santiago y Laura García.
Después conocí a otras dos chicas y, poco a poco y con el paso de los días,
empezamos a relacionarnos con toda la gente que nos rodeaba en la clase y con
los que no estaban cerca de nosotros. Conseguimos superar las clases aburridas
y las más exigentes se hacían un poco menos duras, hasta que nos mandaban
callar. Con los trabajos en grupo, conocías a más gente y también conseguías su
amistad. Porque, aunque hable más o menos con ellos, no tengo ningún problema
con la mayoría de las personas de clase. Siempre hay gente con la que no
hablas, pero porque no las conoces y no porque haya ningún problema.
Al final, llegó la
primera fiesta entre todos y allí acabas por conocer a gente con quien no
hablas. Aunque no vaya todo el mundo, sí que hay gran parte de la clase y
aprovechas para conocer a quién no conoces. Y con la mayoría de esas personas,
compartes lo primeros momentos tensos y las primeras alegrías con los exámenes
y sus notas. Porque, incluso en las revisiones de exámenes, sigues conociendo a
gente nueva.
En el primer
cuatrimestre, prácticamente todo el temario de las 4 asignaturas que teníamos
era teoría, sólo una pequeña parte era práctica. Ahora, ha cambiado un poco.
Podemos hacer más trabajos en grupo y más prácticas, aunque la teoría no se
deja a un lado.
Ahora, después de tantos
meses juntos, los momentos de risa y de charla en clase no nos falta, aunque
siempre caiga alguna bronca de un profesor de vez en cuando. Por eso espero que
este solo sea el primer año de carrera con estas personas que se vuelven tan
especiales con el paso del tiempo.
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